Archivo de la categoría: Aprender nunca viene mal

Hortera y cutre

Ambos términos se utilizan para denotar el mal gusto, pero no significan lo mismo y no se aplican indistintamente.

A ver si me explico… hortera es el resultado de un exceso, cutre en cambio es consecuencia de una carencia. Veamos unos ejemplos:

– Un cuarentón con camisa de raso brillante, desabrochada casi hasta el ombligo, mostrando el pecholobo sobre el que se balancea una cadena de oro gruesa con un Cristo redentor, con gafas de sol RayBan y pelo engominado patrás. Eso es HORTERA.
– En cambio otro cuarentón, que se está quedando calvo y se hace “la cortinilla” para tapar la calva superior, lleva un pantalón que le queda pesquero y camisa a cuadros estilo leñador, es un tipo CUTRE.

– Una señora de edad indeterminada, con pendientes de plástico rojo, blusón de seda de color fucsia, con zapatos de tacón de aguja y cinturón dorado, es HORTERA.
– Otra señora de edad indeterminada, con unas raíces que indican que hace tres meses que debería haber ido a la peluquería que se va a cenar a un restaurante con sudadera y pantalón de chándal, es CUTRE.

– Un bar, con luces fluorescentes de los 80, sombrillas hawaianas, mobiliario de plástico chillón, cubierto con almohadones imitando al leopardo y espejos ahumados ocupando la mitad de las paredes, es HORTERA
– Un bar con mesas y sillas de aluminio, suelo de hormigón, cuya única decoración son las fotografías de los calendarios de los negocios del vecindario sobre una pared descascarillada, es CUTRE.

Los animales y el lenguaje

Nuestro vocabulario está repleto de expresiones relacionadas con nuestros queridos animales, algunas más que otras, y otras también más acertadas en cuanto a aspecto, olor y comportamiento.

  • Estar hecho unos zorros: tener mal aspecto.
  • Oler a tigre: Oler mal.
  • Ser una leonera: Generalmente aplicado a las habitaciones de adolescentes, en la que está todo desordenado.
  • Ponerse como una foca: Engordar.
  • Llevarse el gato al agua: Salirse con la suya en una situación o discusión.
  • Montar un pollo: Armar un lío.
  • Estar en la edad del pavo: estar en la adolescencia.
  • Ser una foca: Estar gorda.
  • Ser una cola de lagartija: Ser una persona muy inquieta, aplicado a que aun después de perder la lagartija su cola, ésta se sigue moviendo.
  • Ser un buitre: Ser un aprovechado y también aplicado a personas que aún ya no habiendo nada que sacar, siguen al quite.
  • Ser un lince: Ser rápido y astuto.
  • Estar canino: Se puede aplicar a tanto a tener hambre como estar falto de relaciones sexuales.
  • Por si las moscas: Esta expresión se aplica a cuando se toman precauciones con antelación.
  • Mosquearse o estar con la mosca detrás de la oreja: Volverse desconfiado.
  • Lagarto, lagarto: Una expresión que se utiliza a modo de superstición para evitar males.
  • Cambiar el agua al canario: Ir a mear.
  • Ir al tigre: Ir a cagar. Que puede que de ahí venga también lo de “oler a tigre”.
  • Memoria de elefante: Tener muy buena memoria.
  • Memoria de pez: Al contrario que el elefante, este animal posee justo lo contrario.
  • Ser un rata: Ser un roñoso y agarrao.
  • Sentirse como pez en el agua: Sentirse a gusto y cómodo en una situación.
  • Hablar como un loro: Hablar como ese mismo.
  • Ser una cacatúa: Aplicado a mujeres de manera despectiva, mujer parlanchina y también aplicado a mujeres de avanzada edad que quieren aparentar menor edad arreglándose y maquillándose en demasía.
  • Ser un zorro: Hombre astuto.
  • Estar como un toro: Gozar de buena salud.
  • Estar como una vaca: Estar gorda.
  • Ser un borrico: Ser un zopenco.
  • Ser una zorra: Al contrario que en masculino, aplicado a mujeres de manera despectiva para designar a aquellas que venden favores sexuales.
  • Ser o estar perro: Estar o ser un vago.
  • Ser un avispado: Ser un enterado.
  • Ser un búho: Persona de costumbres nocturnas.
  • Ser un gallo o gallito: Generalmente aplicado a jóvenes de actitudes chulescas.
  • Ser más terco que un mulo: Pues ser más terco que ese animal.
  • Ser un ovejo modorro: Persona ignorante.
  • Ser un cabestro: Ser una persona ignorante pero tirando a tozudo.
  • Ser un pavo: Ser un soso.
  • Moco de pavo: Valor que se le da a ciertas cosas. “Eso no es moco de pavo”, quiere decir que es importante.
  • Estar como una cabra: Estar loco.
  • Ser un gallina: Ser cobarde.
  • Hacer el ganso o ser un ganso: Persona torpe y chistosa.
  • Estar como gato panza arriba: Disfrutar de una situación.
  • Ser más raro que un perro verde: Ser extremadamente extraño.
  • Ser mono: Ser guapo.
  • Estar con el mono: Tener síndrome de abstinencia.
  • Dormir la mona: Dormir después de una borrachera.
  • Hacer monerías: Hacer gestos graciosos.
  • Hacer la cobra: Esquivar intercambio de saliva con seres no deseados.

(El famoso moco de pavo)

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Papá, teta

Queridos copulantes:

Los hombres tienen las glándulas mamarias atrofiadas. Pero, atrofiadas y todo, ahí están. Son legados embrionarios que permanecen en los fetos varones aun después de definirse el sexo, y les acompañan de por vida.

Algunos mamíferos macho no tienen conductos lácteos ni pezón; pero otros, como perros y primates –incluidos los humanos–, no sólo tienen conductos lácteos y pezón: es que, en ellos, antes de la pubertad apenas existen diferencias entre los sexos.

Los hombres contemplan sus tetillas con una actitud ambivalente. Por un lado, no les gusta estar en posesión de un residuo embrionario propio de las mujeres que la evolución, remendona y chapucera, dejó ahí aparcado. Pero, por otro, han sabido hacer de la necesidad virtud y cultivan sus músculos pectorales como el que saca brillo a un tesoro. El sueño de todo varón es poder presumir de tener el pecho duro y muy dibujado. A veces, hasta los más flácidos y caducos meten barriga y ponen pecho de lobo cuando pasean por la playa.

Hay sociobiólogos que ven en el culturismo y en la depilación masculina un intento de emular, a la manera varonil, las redondas suavidades del tejido adiposo femenino. Lo cierto es que los músculos constituyen una estructura de cortejo honesta que muestra la capacidad de un varón para trabajar, o realizar esfuerzos puntuales. Claro que también pueden mostrar su capacidad para hacer el bestia y meterse en líos.

El pecho masculino, al contrario que el femenino, no está reconocido como parte pudenda; por eso, antiguamente, los héroes masculinos lucían tetilla tanto en las revistas infantiles como en el cine, y hasta la monjita más pura contemplaba con naturalidad las películas de romanos. Así que, aunque  censuraban los besos de Sissi, la filmografía de peplos caídos era típica de Semana Santa. Los niños de entonces fueron testigos de cómo Charlton Heston tenía talento suficiente para hacer dos cosas a la vez: lucir tetillas y matar al malo. Y de cómo Kirk Douglas, hoyuelo en ristre y vestido con bragas de harapos, podía eclipsar sus piernecitas enclenques a base de lucir, para regodeo de los gais, un escudo pectoral más ancho que alto.

Como a las mujeres, lo mismo que a todo el mundo, nos gustan las cosas redonditas y calientes, queremos hacer de las tetillas un asunto lascivo; pero, ¡sacrilegio!, muchos hombres son capaces de matar por eso. Ahí tenemos la hilarante novela de Tom Sharpe en la que el protagonista planea matar a su esposa porque, entre otras manías, está empeñada en estimularle los pezones. Es una actitud reprobable, por parte de los hombres, que nos provoquen todo el rato como si ahí no hubiera nada interesante y luego no permitirnos meterles mano o, lo que es peor, aburrirse mientras les metemos mano, esperando el momento de introducir en escena otros miembros más viriles y que las tetillas hagan mutis por el foro.

Pero la parte femenina que hay en todo macho florece algunas veces sin complejos. Una vez oí a un hombre –muy masculino, por cierto– confesar que sentía ganas de darle la teta a su bebé. Pocos se atreverían a expresar un deseo que pusiera en entredicho su virilidad. Y una declaración así no pone en entredicho nada. Las hormonas no son diferentes para machos y hembras; aquí lo que se dirime es una cuestión de cantidad. Y un padre muy cercano a su bebé puede aumentar la concentración de algunas hormonas comprometidas con la lactancia, como la prolactina. Eso no lo hace más femenino, sino mucho más encantador. Igualmente, al estimular los pezones de hombres y mujeres, los niveles de prolactina se elevan. Quizá por eso muchos hombres rechazan ese tipo de juegos.

Veamos, queridos: Prometí comerme mi faja reductora cuando un camionero gallego segregara más leche que una nodriza payesa. De momento, va a ser que no. Sin embargo, los hombres, bajo ciertas circunstancias patológicas, pueden dar un paso más en el desarrollo de su tejido glandular y producir cierta cantidad de leche. La ginecomastia –aumento del volumen de la glándula mamaria en el varón– es una de las pesadillas masculinas recurrentes. Precisamente por eso, este trastorno aparece a menudo reflejado en obras de arte. Demonios cornudos con pechos, dragones con pechos, ánimas (masculinas) del purgatorio, retorciéndose entre las llamas, con pechos y hermafroditas medio en bolas con bolas y pechos aparecen en lienzos, en grupos escultóricos, en petos de las ánimas y en muebles estilo remordimiento que habréis visto en los despachos de notarios carrozones con solera. Son horrorosamente bonitos.

La ginecomastia puede ser pasajera, típica de la pubertad, o ser cosa de familia. En este caso se recurre a la cirugía estética (y al psicólogo). Hay otra ginecomastia endocrina, causada por tumores testiculares o suprarrenales, hipogonadismo o cualquier cosa que revolucione las hormonas. También puede aparecer en el transcurso de enfermedades como la lepra… y otras que no digo porque sois unos aprensivos.

A veces ocurre que los recién nacidos de algunas especies –también la nuestra–, influidos por las hormonas maternas, producen una secreción llamada leche de bruja. La producción de leche masculina no es fisiológicamente imposible. Es relativamente frecuente y espontánea en los machos cabríos, y se puede inducir, mediante inyecciones de hormonas, en algunos machos, por ejemplo en bueyes, perros, cobayas y humanos. Pero esta leche es bastante escasa, y a los machos ni se les ocurre dar de mamar.

La producción de leche espontánea se ha comprobado, a menudo, en individuos que habían sufrido hambrunas –por ejemplo, prisioneros de campos de concentración– y que se encontraban en proceso de recuperación. La explicación es que el hígado, que destruye las hormonas, se recupera más lentamente que las glándulas que las producen, por ello los niveles hormonales se disparan sin control.

¿Por qué la lactancia masculina no fue contemplada durante la evolución? Muy pocos machos ejercen de padres, y, entre éstos, la lactancia no es, probablemente, la mejor ayuda que pueden procurar a sus hijos. Sea como fuere, lo cierto es que en 1994 se descubrió que, entre las 4.300 especies de mamíferos existentes, hay un macho que amamanta junto con la hembra. Se trata del murciélago frugívoro de Dyak. Soy escéptica.

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Casi todo sobre las mujeres

Está bien. Os voy a revelar todos los secretos de las mujeres, así que por favor, estad atentos y seguid leyendo. Os explicaré lo que hay en nuestro bolso, lo que es tener tetas, nuestras fantasías, los tangas, los zapatos, tacones, nuestra ducha…. Todo está aquí.

EL BOLSO
¿Qué llevamos en él? Chicles, las gafas de sol, las de ver, pañuelos de papel, compresas, tampones, un bolígrafo, una agenda, pintalabios, el móvil, horquillas, una lima de uñas, tiritas por si nos hacen daño los zapatos…

¿QUÉ TIPO DE MOVIDA SEXUAL NOS GUSTA MÁS?
Se lo han preguntado a un estudioso del tema y su respuesta: El hombre coge a la mujer en sus brazos, ella se deja sostener lánguidamente y él dice: Te quiero por siempre jamás, y lo hace bastante a menudo. No, venga, en serio.
Otra estudiosa del asunto, una sexóloga que además es dueña de la sexshop más famosa del mundo en San Francisco dice que lo que más oye ella acerca de esto es: sexo oral (recibirlo, se entiende) y un buen polvo. ¿Posturas? 30% prefieren a la mujer encima y de frente. Otro 30% el misionero. El 24% estilo perrito y el 3% la mujer encima de espaldas. Pero la mejor manera de saberlo es esperar nuestras respuestas según vas haciendo.

¿CUÁLES SON LAS FANTASÍAS MÁS COMUNES QUE UNA MUJER TIENE?
Según las encuestas la mayoría se decide por el de chacha sexy, adoptando un papel sumiso. Y en segundo lugar es la de devora-hombres, donde se explora el lado contrario.

¿CÓMO DE DIVERTIDO ES TENER TETAS?
¿Es divertido tener pelotas? En fin… muchas mujeres no pasan más tiempo que vosotros pensando en vuestros cojones. Si son muy grandes, tenemos problemas para encontrar ropa interior, bañadores, camisas. O incluso se cuestiona si son de verdad u operados. Si son pequeños te llaman profesora de natación: Nada por delante, nada por detrás.

¿POR QUÉ TENEMOS FAMA DE MALAS CONDUCTORAS?
No es nuestra manera de conducir la que os molesta, sino la velocidad. Simplemente somos más cautelosas. Es verdad que hay alguna panoli que la ves sentada frente a un coche y te preguntas si le dieron el carné en la tómbola, pero así también hay hombres, que se toman la conducción como una carrera de fórmula 1, donde hay que llegar pronto a todas partes, insultando, despotricando y haciendo barbaridades en la carretera. Mira, es muy fácil, si quieres llegar pronto, sal antes.

¿CÓMO ES DE DIFERENTE UN ORGASMO MASCULINO A UNO FEMENINO?
Fijaros en una peli guarra. Por si no lo sabíais el fotograma más caro de una peli porno es el orgasmo masculino, por eso siempre se hace fuera, nunca eyaculan dentro. Es lo más valioso. Se hizo una encuesta a 100 personas, consistía en describir cómo sienten cada uno de ellos. Después se dio a leer esas descripciones a otras personas, y no fueron capaces de saber si esa descripción la había hecho un hombre o una mujer. Por supuesto que hay diferencias: las mujeres no eyaculamos. Aunque andan por ahí unos vídeos…

¿POR QUÉ SIEMPRE ESTAMOS FRÍAS?
Básicamente porque llevamos poca ropa para complacer a opresores patriarcales y falocéntricos como tú. De acuerdo con un estudio de no sé dónde, aunque las mujeres tenemos más grasa corporal, esa capa de grasa también nos protege del calor.

CUÁNDO MIRAMOS A UN HOMBRE POR LA CALLE, ¿EN QUÉ NOS FIJAMOS?
En el culo, básicamente. También dice un estudio del profesor no sé quién que nos sentimos atraídas por la forma en V de los torsos masculinos. Aunque también digo yo que hay un refrán que dice: Ancho de espaldas, estrecho de culo, maricón seguro. Si miramos a una mujer, nos fijaremos exactamente en lo mismo y en sus zapatos.

¿EN QUÉ PIENSA UNA MUJER CUANDO PRACTICA SEXO?
Básicamente piensa en su aspecto. Nos preguntamos constantemente si se habrá fijado si me he depilado, en la celulitis, en ese granito ahí… Dile a una mujer lo perfecta que es y lo tienes todo ganado.

¿EL TANGA ES CÓMODO O SÓLO LO LLEVAN PARA LOS HOMBRES?
Ni una cosa ni la otra. Es sólo para evitar que se marquen las costuras de las bragas.

¿POR QUÉ NOS GUSTAN TANTO LOS ZAPATOS?
Es muy fácil: los zapatos nos suministran una rápida y fácil forma de ajustar nuestra apariencia. Y vosotros los tíos lo apreciáis aunque no os deis cuenta. Ejemplo: Dos chicas con vaqueros en una habitación, una lleva unos zapatos de aguja, y la otra unos mocasines. ¿A por cuál vas?

¿QUÉ PASA CON EL BAÑO?
El baño para nosotras es nuestro ritual para sentirnos bien con nosotras mismas, espiritual y físicamente. Nos da tiempo a pensar, a relajarnos, y también a depilarnos, a teñirnos, a hacernos las uñas, a exfoliarnos, a hidratar la piel y el pelo, a quitarnos los callos de los pies… y esas cosas. Y también os preguntaréis porqué vamos juntas al baño. Más sencillo de lo que creéis. Por si no os habíais dando cuenta algunos baños públicos, véase bares, discotecas, gasolineras y etc, no tienen características higiénicas aptas para el contacto de nalga femenina. Si vamos con nuestra compi, ella nos sujetará el bolso y el abrigo.
¿ES CIERTO QUE TENEMOS UN UMBRAL DEL DOLOR MÁS ALTO?
Dicen que las mujeres somos más pacientes y tolerantes que los hombres, y es cierto, puesto que nos quejamos menos – a ver si aguantáis esos malditos calambres menstruales todos los meses; pero estudios dicen que nuestro umbral del dolor es todo lo contrario, está más bajo. Esto es, muchas mujeres identificarán una situación dolorosa antes que los hombres. Las mujeres están “sintonizadas” para identificar el dolor antes que los hombres. El dolor es algo que se aprende. Lo que el cerebro aprende es cómo identificar lo que podría ser doloroso o dañino. Así que es un mecanismo de autodefensa, por lo tanto un umbral de dolor más bajo es más sensible también. No es más que una técnica de supervivencia.

¿POR QUÉ TENEMOS VEJIGA DE HÁMSTER?
Las mujeres somos más propensas a desarrollar infecciones en el tracto urinario, como cistitis. Yendo al baño con frecuencia bajan las posibilidades de contraer enfermedades como esta.

¿POR QUÉ A LAS MUJERES NO LES GUSTA TANTO EL PORNO COMO A LOS HOMBRES?
Nos gusta, pero de otra manera. Por supuesto no esperamos que al final de la peli se casen y sean felices. Básicamente nos gusta el porno de ese que puedes ver con tu madre. El hombre es muy visual, le gusta mirar. Cuando ve una porno no se excita por lo que ve, sino porque se imagina siendo el protagonista. Para las mujeres es más el contexto, la interacción social, no está tan enfocado a las partes del cuerpo.

¿He resuelto algunas de vuestras dudas? Si es así, me alegro. Si no, seguid intentándolo y averiguándolo.

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Los hijos de la Guerra del Vietnam

En algunas películas americanas vemos referencias a la guerra del Vietnam, pero poco sabemos de ella. Algunos apenas recordamos cuando estudiamos en el instituto la guerra civil española… Pero bueno, a lo que vamos. He encontrado un texto que hace referencia a esa guerra y a “sus daños colaterales”. Los hijos que las mujeres vietnamitas tuvieron a causa de las violaciones sufridas por los soldados norteamericanos.

A Cao Thi My Kieu, una mujer nacida hace 41 años en la localidad de Na Trang, se le sigue escapando algún sollozo cuando recuerda el infierno de su infancia y los insultos que le dedicaban los demás niños.

“Me llamaban ‘my lai‘ (medio americana) o ‘my den’ (negra americana), se burlaban de mí y tuve que dejar de ir al colegio; por suerte un vecino me enseñó durante unos meses, lo justo para aprender a leer y escribir”.

Esta mujer de piel oscura y pelo rizado, con un corpachón impropio de una asiática y ojos menos rasgados que los de la mayoría de sus compatriotas, vive junto a su marido, Tran Van Thach, y su hija Zao, de 10 años, en una exigua habitación de una barriada humilde de las afueras de Ho Chi Minh, la antigua Saigón.

Unos 50.000 niños amerasiáticos se quedaron en Vietnam al finalizar la guerra en 1975, de los cuales 23.000 pudieron emigrar a Estados Unidos gracias a un programa de acogida impulsado por Washington y la ONU en los años 80.

A diferencia de dos de sus hermanos, que hoy viven en EEUU, Kieu nunca cumplió los requisitos del programa porque carece de documentos que prueben su origen: su madre quemó su partida de nacimiento después del conflicto por miedo a posibles represalias.

“Pensó en enterrar los documentos, pero tuvo miedo de que el Gobierno terminara encontrándolos y la castigara, así que terminó quemándolos”, cuenta la mujer.

Kieu también fue víctima de la costumbre de algunas familias adineradas, que en los años posteriores a la guerra pagaban a jóvenes amerasiáticos a cambio de que éstos adquirieran su apellido.

Obtuvo un carné de identidad falso con el apellido de su nueva “familia”, que esperaba emigrar a Estados Unidos a cuenta suya, pero el consulado americano se dio cuenta de que la documentación era falsa y nunca le dio los permisos.

Al igual que miles de vietnamitas en situación parecida, popularmente conocidos como “bui doi” (polvo de la vida), Kieu no puede optar a ningún trabajo de funcionaria, pues el régimen comunista le obliga a aportar información sobre sus padres y decir a qué se dedicaban antes de la caída de Saigón, en 1975.

Con una formación académica deficiente y discriminada por su aspecto físico, su única salida es vender lotería en una esquina, después de ser rechazada hace poco en trabajo para fregar platos en un restaurante.

En situación parecida se encuentra su marido, Thach, hijo de un soldado blanco y también sin papeles que lo acrediten.

“Nos conocimos cuando fuimos al Consulado para solicitar la acogida en Estados Unidos. A los dos nos dijeron que no y le dije en broma que siendo así, no sería bueno que termináramos casándonos juntos”, rememora sonriente Kieu.

Los rasgos de Thach no son tan reveladores como en su esposa, pues al hombre sólo le asoma algún pelo rubio en el bigote y tiene la piel más clara que otros vietnamitas.

Sin embargo, también sufre la incomprensión de sus compatriotas, que le siguen insultando cuando va por la calle, pero reconoce que su situación es mejor que la de los hijos de negros, peor vistos.

“El primer ministro vietnamita prometió hace unos años junto al presidente George W. Bush que buscaría a los amerasiáticos y les ayudaría a ir a EEUU, pero no hacen nada”, se lamenta.

Mientras relata sus desventuras, su hija Zao, vestida con un impoluto uniforme escolar, corretea, entra y sale de la habitación y observa la escena con curiosidad.

“Su profesora notó que sus rasgos eran distintos y nos preguntó si era vietnamita. Se lo explicamos y no hubo mayor problema, los niños no se ríen de ella y nadie la mira mal. Tendrá un futuro mejor”, afirma Thach.

(Este podría ser el aspecto de Cao Thi My Kieu)

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Un pensamiento

Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo.

El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.

Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso… mi querido amigo… es el fin de cualquier Nación.

“No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”.

Adrian Rogers, 1931

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Campos de amapolas

Si te has preguntado en estos días al ver algunas retransmisiones desde Reino Unido, lo que significa la amapola de papel que lucen muchos británicos en la solapa izquierda (al lado del corazón), aquí tienes la explicación.

El día de la Amapola, celebrado en el Aniversario del  Armisticio de la Primera Guerra Mundial conmemora las bajas de militares y civiles acaecidas  entre los aliados, en especial , entre súbditos de la Common Wealth y sobre todo en Reino Unido durante de la Primera Guerra Mundial.

Este Día para el Recuerdo fue idea del Rey Jorge V, y la tradición exige en los países de la Common Wealth que a las 11 horas del día 11 del undécimo mes se respeten dos minutos de silencio.

El símbolo característico de la amapola tuvo su origen en el poema del médico canadiense John McCrae  y sus “Campos de Flandes”. Las amapolas simbolizan la sangre derramada en algunos de los más cruentos campos de batalla de  Flandes (algo así como lo de “criar malvas” pero con un toque más poético).

La francesa Anna E . Guerin introdujo la tradición de las amapolas de papel creando una empresa que daba trabajo a algunos de los veteranos y heridos de Guerra.

Flanders fields

In Flanders fields the poppies blow
Between the crosses, row on row,
That mark our place; and in the sky
The larks, still bravely singing, fly
Scarce heard amid the guns below.

We are the dead. Short days ago
We lived, felt dawn, saw sunset glow,
Loved, and were loved, and now we lie
In Flanders fields.

Take up our quarrel with the foe:
To you from failing hands we throw
The torch; be yours to hold it high.
If ye break faith with us who die
We shall not sleep, though poppies grow
In Flanders fields.

– Lt.-Col. John McCrae

Más datos en esta página de Wikipedia (en inglés).