Archivo de la categoría: Sin categoría

Cinco cosas que mejor no le digas a quien no quiere tener hijos

Aun cuando las mujeres continuamos rompiendo barreras en cuanto al género, seguimos enfrentándonos a una pregunta supuestamente fundamental: tener o no tener hijos.
Todavía vivimos en un mundo donde la familia y los niños están profundamente asociados con las mujeres, hasta el punto en que se nos enseña que tener hijos es esencial para tener un fuerte sentido del yo, para sentirnos realizadas y completas de alguna manera.
Afortunadamente, la mayoría de las personas que no viven en el pleistoceno están de acuerdo en que a las mujeres se nos permite tener pasiones, carreras y vidas fuera del hogar, lo que conduce a un pensamiento interesante: ¿qué sucede si estamos perfectamente contentas con no tener hijos?
Los niños, la fertilidad y las decisiones y actitudes de las mujeres acerca de la familia son predeciblemente el tema que genera mucha ansiedad en nuestra sociedad. El hecho de que una mujer podría no querer hijos evoca todo tipo de visiones del tipo “jefa amargada casada con su carrera”, “egoísta y déspota” o “introvertida con 23 gatos”. Pero tener hijos es una decisión personal que debe ser respetada y no debe tener que ser justificada de ninguna manera. Sin embargo, la creencia de que las mujeres de alguna manera no podemos estar completas sin tener hijos persiste y conduce a algunas conversaciones y frases bastante curiosas.
LO LAMENTARÁS CUANDO SEAS VIEJA
Perdona, ¿tienes una bola de cristal con la que ver el futuro? Porque hasta el momento eso no se ha demostrado. En primer lugar, insistir en que la opinión de alguien no es válida porque podría hipotéticamente lamentarlo en el futuro ridiculiza y falta el respeto a su voluntad para tomar decisiones en el presente. No estamos hablando de gustos en música o equipos deportivos – hablamos del cuerpo y vida de alguien. La cosa es que “sólo te darás cuenta que quieres niños cuando se te pase el arroz”. Tal perspectiva reduccionista ignora totalmente todo lo que podría suceder en ese período de tiempo. Tal vez nos podríamos convertir en ejecutivas de una gran empresa, o hacer unos viajes increíbles, o adoptar a un montón de perros. Mi punto es que la gente necesita reconocer que las mujeres podemos vivir una vida rica y productiva sin niños. Cuando seamos mayores podremos mirar a atrás y maravillarnos con todas las cosas que fuimos capaces de lograr precisamente porque no teníamos que preocuparnos por los niños.
AÚN NO HAS ENCONTRADO A LA PERSONA ADECUADA
Esto no tiene ningún sentido. No estoy segura de que alguien cambie impulsivamente su opinión sobre una decisión de su vida tan significativa sólo porque ha conocido a su príncipe/princesa azul. Dicho esto, si conoces a alguien con quien quieres tener hijos, es es tu decisión y seguramente tendrás la libertad de hacer esa elección. Lo que es problemático es la creencia de que el hombre ideal nos convencerá de que queremos tener hijos y la asunción de que las mujeres queremos tener hijos “por defecto”. Es poco realista y no es saludable esperar que cada nueva relación vaya a alterar radicalmente nuestros puntos de vista sobre el tener o no hijos. Actitudes como estas también refuerzan el estereotipo de que las mujeres no saben lo que es mejor para sí mismas si no viene alguien (un hombre) y las ilumina. Podemos creer que somos felices, pero al parecer tenemos que meternos con calzador en la vida que otros han decidido. Alguien una vez decidió qué era lo normal y qué no. Cómo de delgada debes estar, qué debes comer, a qué edad debes ser madre, cuánto tiempo tienes que amamantar… Una lista de reglas e instrucciones convertidas en corsé para tu cuerpo y tu mente. Y desde que esa lista existe, si no cumples, si no obedeces, cualquier cosa que te pase será tu culpa. La base de todo lo malo que te ocurra, radicará en tu diferencia, por no haber hecho lo que se te dijo que hicieras. Queremos ser dueñas de nuestros éxitos y fracasos, y poder mirar atrás y decir que todo aquello que hemos vivido ha sido por nuestra toma de decisiones y que nadie nos obligó ni nos coartó.
ELEGIR UNA VIDA LIBRE DE NIÑOS ES EGOÍSTA
Ah, sí… Pocas cosas atraen más desprecio en nuestra sociedad que las mujeres que parecen egoístas, que a menudo está vinculado a sus opciones en torno a parejas, sexo y los niños. En general, tendemos a estar extremadamente incómodos con la posibilidad de que una mujer pudiera ponerse a sí misma antes que otra persona – incluso por encima de las personas que probablemente nunca existirán. Seguimos asociando la feminidad con la abnegación y el auto-sacrificio. Los niños son una manifestación fundamental de esta mentalidad. Se espera que una mujer priorice a sus hijos primero, pero particularmente a su propio coste. Supuestamente no puedes ser una buena madre sin sacrificio. Puesto que el arquetipo materno sigue estando tan estrechamente asociado al núcleo de la identidad de la mujer, se deduce que el tipo “correcto” de mujer está dispuesta a sacrificar otras cosas en favor de criar a la familia. Pero no todo el mundo quiere hijos, lo que crea un extraño materialismo vacío en las mentes de muchos. ¿Por qué tenemos que suscribirnos a la creencia de que para ser una buena persona o una buena mujer haya que dejar de lado ciertas cosas? No hay nada vergonzoso en complacerse o vivir nuestra vida al máximo por nuestra cuenta. ¿Os habéis dado cuenta de que cuando una pareja decide tener hijos nadie le cuestiona nada pero si decide no tenerlos los acosan a preguntas? ¿Y por qué? ¿Y cómo es eso? ¿Os habéis hecho las pruebas? ¿Habéis probado esto o lo otro?, ay cómo os vais a arrepentir, ya veréis como luego cambiais de opinión…
La gente trata de culpar a las mujeres con el mito de que hay un cierto tipo de felicidad o satisfacción que sólo las madres pueden conocer. Esto es cierto, pero también es cierto que tener hijos puede impedir que tengamos muchas experiencias que podrían cambiar nuestra vida. Aquel que hace paracaidismo o puenting tiene unas sensaciones al practicarlo que yo no quiero experimentar porque no me llama la atención tirarme desde el aire. La maternidad es igual. Criar a los niños es algo honorable, pero eso no significa que deban presionarnos para conseguir unos ideales que ni siquiera son nuestros.
VAS A TENERLO CRUDO PARA ENCONTRAR A ALGUIEN QUE QUIERA ESTAR CONTIGO
¿No os encanta esta tendencia de encontrar la aprobación de los demás para encontrarnos a nosotras mismas? Si alguien no te quiere, eres escoria. Los niños son quebraderos de cabeza, lo que es evidentemente una realidad a considerar. Sin embargo, afirmar no querer tener hijos de alguna manera nos hace indeseables. La pareja correcta respetará tu decisión. Si trata de cambiar tu deseo o de culparte por negarle los hijos, sal de ahí cuanto antes. La importancia de nuestra autonomía reemplaza a cualquier relación. Sí, puede que tengas que lidiar con un poco más de tonterías, pero es más importante encontrar a alguien que esté en la misma página. Y sorprendentemente, algunas personas prefieren estar con personas que no quieren niños porque significa menos presión en cuanto a poner un calendario en el futuro. Además, no tener hijos da más tiempo para pasar juntos y fortalecer la relación.
¿QUIÉN ME VA A DAR NIETOS?
Esta es, con mucho, una de las reacciones más difíciles de tratar. Una cosa es considerar cómo tus decisiones afectarán tu propia vida, pero pocas personas quieren ser acusadas de impactar negativamente el futuro de sus padres. A pesar de que bien podemos ser adultos totalmente independientes, nuestros padres nunca dejan de tener expectativas para nosotros. Tenemos derecho a sentir gratitud hacia nuestros padres, o tal vez no. De cualquier manera, no les debemos nada y es insensible por su parte jugar la tarjeta de culpabilidad. No somos su fábrica de bebés personal. Nosotros no somos responsables del cumplimiento de la vida de nuestros padres o de la supuesta falta de ella. Ellos ya tuvieron su oportunidad de cumplir su vida y sus expectativas. Puede ser difícil defender nuestras decisiones cuando nos enfrentamos a tanta ignorancia, pero siempre recordad que nuestra vida es nuestra y no necesitamos la validación de nadie para justificar cómo la vivimos. Que no os dé miedo embarcaros en una vida sin hijos y explorar todas las oportunidades que nos esperan.
No os perdáis este vídeo.

Seis comidas que todo el mundo debería adorar

Permitidme que haga un pequeño prefacio a este texto, lo siento por los que son alérgicos o intolerantes a algunos alimentos, es un hecho desafortunado y una excepción a esta regla. Si eres físicamente incapaz de comer alguna de estas delicias, es comprensible, pero al menos deberías tener algo de aprecio por lo que estos alimentos representan. Deberías amarlos desde lejos.

1. Queso.

Una o dos veces en mi vida me he encontrado con una persona que, a pesar de no tener ninguna intolerancia o alergia a los productos lácteos, simplemente ha decidido odiar el queso. Simplemente no les gusta y lo evitarán a toda costa. He escuchado adjetivos como “apestoso”, pues sí, hay quesos más apestosos que otros, pero estoy segura de que hay alimentos mucho más apestoso y cuyo olor no incita a comerlos. Aparte del hecho de que el queso viene en una variedad tan amplia de texturas y  sabores que sería imposible encasillarlo con un solo adjetivo, el queso en todas sus formas, es algo que debe ser respetado. Ya sea un cabrales, un manchego, un camembert derretido, un tranchete en un sándwich, un babybel en la merienda… El queso es algo excepcional. Y hay que pensar en todos los platos que nos perdemos por no tomar queso: macarrones con queso, pizzas, hamburguesas, muchas cremas y purés llevan queso. Las posibilidades con el queso son infinitas.

2. Pan.

Hay gente que come sin pan. ¿Cómo es eso posible? El pan nuestro de cada día, ya lo dicen las escrituras. Hay que comer pan todos los días, lleve o no lleve salsa el almuerzo. Yo he descubierto hace poco el pan de centeno o pan negro, muy famoso en Alemania. En los países asiáticos el pan no es muy común, ellos lo suelen sustituir por arroz, que está presente en todos sus platos. Me encanta el pan en todas sus formas: baguette, pistola, de picos, de molde, integral, colines, tostaditas… No hay como un buen final de plato como tomar un pedazo de pan y dejarlo limpio.

3. Té.

Yo antes pensaba como tú. Solía pensar el té es el café de los débiles, las infusiones son para cuando estás malito de la barriga. Puedes sentirlo depurando tu cuerpo y alma mientras viaja por tu esófago. Y puedes realmente tomar el que quieras sin acabar con una cagalera mítica digna de recordar o con un dolor de cabeza de tres pares.

4. Barbacoa.

Nótese que no especifico ningún tipo de carne, simplemente… barbacoa. Porque da igual lo que se ponga sobre la parrilla, todo es delicioso. Costillas, sardinas, pollo, hamburguesas, chorizos parrilleros, panceta… La barbacoa representa todo lo bueno de este mundo.

5. Patatas.

¿Fritas, asadas, cocidas, de las rizadas, en puré con mantequilla? ¿Quién eres tú si no te gustan las patatas y qué es lo que haces con tu patética vida?

6. Chocolate.

Oigo que a alguien no le gusta el chocolate y de repente se me paraliza el corazón, se me entumecen las extremidades, un zumbido, como un pitido lo oigo en el interior de mi cerebro, que ahoga mi capacidad de escuchar cualquier otra cosa que ese miserable me esté diciendo. La idea de que no guste el chocolate es, cuanto menos, un sacrilegio. Si no te gusta el chocolate es porque no lo mereces. Disfrutad de vuestros infiernos de vainilla.

Han pasado 6 años y sigue estando actualizado.

elblogdechicaurbana.wordpress.com

El Día de San Valentín, desde que tengo memoria, siempre ha causado en mi una especie de total perplejidad que va desde el nerviosismo irracional, hasta la pasteurización parcial de mi entendimiento (jojojo). Toda la parafernalia que envuelve al día del amor y la amistad, me parece a parte de kitsh, bastante incómoda. Digo, ya de por sí es bastante surrealista estar enamorado (en el mejor de los casos) o tener un amigo que nos soporte (casi siempre, muy a su pesar). Con esto me refiero a que hoy en día, encontrar a alguien que tenga la enferma pasión de pasar el tiempo con nosotros sin explicación coherente alguna y que se le haya pegado la manía de decirnos que nos ama cuando así lo crea conveniente, es algo sorprendente. Porque en general, el ser humano en cualquiera de sus facetas, es detestable la mayor parte del tiempo, pero…

Ver la entrada original 1.077 palabras más