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Lo que me molesta de los conductores

La mala conducción no es debida únicamente a la falta de civismo, de respeto y de responsabilidad hacia el resto de conductores de una vía, aunque sí podríamos decir que forma parte de la base principal.

Además, los malos conductores no tienen asumido lo que debe ser un “vehículo a motor”, y no es otra cosa que una maquinaria práctica y confortable para desplazarse ante una necesidad. Los muy gilipollas consideran a sus vehículos como una prolongación de sus cuerpos, porque se desplazarán en el mismo aun tratándose de ir a la vuelta de la esquina, porque para ellos es una moda, su forma de “vestir” con sus cuatro chapas y el color, su música con ventanillas bajadas para dejarse notar, incluso quemar gasolina a base de derrapes que no les llevan a ningún sitio concreto, pero lo aparentan mientras circulan orgullosos y a la “moda”, como si del más chuli se tratara.

A todo lo anterior unimos que circular en su propio vehículo les origina cierta euforia y engrandecimiento, cuando en realidad, los muy mierdas no son absolutamente nada cuando caminan a pie.

En definitiva, para muchos nefastos e irresponsables conductores, la adicción al coche por los motivos anteriormente citados, son más importantes que el cumplimiento de las normas de circulación, porque dicho sea de paso, guardar una formalidad en su cumplimiento no les mola, es como ir de bueno conformista, y por ello prefieren ir de rebeldes a los mandos del vehículo con el que tan seguros se sienten, porque los muy gilipollas creen que así se convierten en unos crack. Generalmente suelen ser los típicos niñatos, aunque se conocen casos de personas adultas. Desde luego tienen más pecado estas últimas.

El conductor español y en particular, el madrileño, es egoísta. Siempre es “yo, yo,  yo y yo”. Yo tengo que tomar este desvío y lo voy a hacer ahora venga quien venga. Yo tengo que aparcar enfrente de este bar pero como no hay sitio voy a aparcar en doble fila o en el carril bus. Yo tengo que aparcar en este sitio y meteré mi coche aunque tenga que golpear al vehículo de detrás o de delante.

El conductor español también sufre de amnesia. No recuerda que en cuanto se baje del coche será peatón. Y si le jode que un peatón se cruce por la calzada y le haga reducir velocidad lo mismo joderá a otro conductor cuando él mismo actúe igual.

Cuando me preguntan qué es lo que más me molesta de los conductores cuando voy en mi moto, lo numero en 5 situaciones:

1.    Que se crean que me voy a picar porque se me peguen al culo o al lado o me pongan miraditas en un semáforo.

2.    Que se crucen por mi camino a toda hostia para meterse en un desvío… que tiene un semáforo en rojo.

3.    Que se crean que me compré una moto para fardar. La compré por los mismos motivos que tú te compraste un coche: comodidad e independencia.

4.    Que no usen los intermitentes para indicar maniobras.

5.    Y sobre todo que no asuman que por pequeño que sea el golpe que me den, yo voy al suelo y mi cuerpo lo sufre.

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Soy española

He nacido en democracia, no tengo ninguna relación con el pasado franquista, ni siquiera mis padres, cuando empezaron a vivir la juventud y a formarse en la vida, vivieron el franquismo, y la inmensa mayoría de los que nos sentimos españoles y orgullosos de ello queremos mirar al futuro en paz.

Queremos que haya solidaridad entre todos los españoles, entre todas las regiones de nuestro país, queremos poder llevar una camiseta que ponga “España” sin necesidad de que juegue la selección, decir ¡viva España! sin que nos miren mal, si que alguien termine apaleado…

A un español de Cataluña, si un extranjero le pregunta de dónde es dirá: “catalán”. Si es un vasco, dirá “de Euskadi”, si es de Orense dirá “gallego”.

Bien es cierto que Estados Unidos tiene muchas cosas que envidiarnos, y viceversa; pero a un norteamericano sea de Michigan, California, Texas o Chicago le preguntas de dónde es y te dirá sin dudar “americano”. ¿Habéis visto el patriotismo que sienten por su país y cómo lo celebran? No se avergüenzan de ello. ¿Por qué deberían? ¿Qué nos avergüenza a nosotros para no poder demostrarlo? ¿Nos avergüenza nuestro pasado franquista? ¿Acaso son nazis todos los alemanes? ¿Se te ocurriría llamar nazi a un alemán?

Todos los países tienen un pasado del que probablemente no se sientan muy orgullosos, todas las culturas han pasado por enfrentamientos, guerras civiles, exterminios raciales o de religión… Pero eso ya pasó. No somos los herederos de los españoles que llegaron a América y masacraron a los indios, no somos los herederos de los que encañonaron el fusil en la guerra civil, no somos los herederos de Hitler, ni de Iván el Terrible ni de Franco.

No hay porqué sentirse avergonzado de que un individuo hiciera enfrentarse a hermanos contra hermanos y de que hiciera ver que el amor a tu patria, a tu bandera o a tu himno significara ese radicalismo y odio que sembraba allá donde fuera. Porque no nos representa. Y hay que cambiar ese sentimiento de vergüenza que nos hace sentir el ver una bandera española o al escuchar nuestro himno.

Tanto que nos encanta proclamar a los cuatro vientos que somos de España cuando estamos en el extranjero, que se sepa bien. Pero no se te ocurra decir eso en cualquier conversación porque eres un facha. Es más, por la mañana cantas el “Cara al sol” con el brazo levantado y tienes en tu casa la bandera con el águila bicéfala presidiendo el salón.

Esto harta ya de todo esto. En serio, estoy harta de toda la tontería de este país. Del esperpento de “sí, españoles fuera, pero no dentro, no sea que se crean que
soy un radical”.

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Había una vez un país llamado España que sólo existía en la cabeza (hueca) de su presidente

El otro día leí una frase con la que estoy totalmente de acuerdo: En España el patriotismo y la defensa de la Nación son vistos con desdeño. Y es cierto. No se nos permite amar a nuestro país y demostrar, a través de banderas o alabanzas, con un ¡Viva España!, que amamos nuestro país y nos gusta ser españoles. Y no tiene nada que ver con el fascismo ni franquismo. Me considero la persona menos racista ni fascista, soy la más cosmopolita, me encanta aprender de otras culturas, idiomas, costumbres… A la vista está mi amor por Turquía. Pero también amo a España y me gusta ser española. En Estados Unidos tienen un día de la bandera, en la que se honra a las barras y estrellas. ¿Qué pasaría si fueras invitado a una reunión y encontraras una bandera de España presidiendo el salón del anfitrión?  La sombra del franquismo sigue acechando nuestra sociedad, el veneno de esa época sigue presente y sigue envenenando a la juventud, incluso la que no la vivió.

He visto niños de diez años con banderas españolas en sus mochilas que salían del colegio agarrados de la mano de su cuidadora, una chica filipina.

¿No es bonito cuando un deportista está en el podio y se emociona mientras sube la bandera y suena el himno nacional?

El producto nacional está mal visto. El cine español es cutre, la fiesta nacional es cruel, somos considerados como los más vagos de nuestro continente, sólo sabemos comer y echarnos la siesta, y si no estamos durmiendo estamos de fiesta.

Bueno, y si es verdad ¿qué?

Está comprobado que en los países más soleados la gente tiene una esperanza de vida más alta, hay menos depresiones, se sufre menos de osteoporosis, raquitismo y caries dentales. Dicen que los españoles somos de los que más bebemos. Creo que no han contado con los ingleses, donde la tasa de alcoholemia, suicidios y depresión es la más alta de Europa. Y si a ello sumamos los fineses… ¡Y es que es normal! Un país donde 6 meses es de día y 6 de noche, es normal que te entre la depresión. O que salgas a la calle y esté lloviendo a todas horas. Una de dos: o te vas a un bar a beber, o te quedas en casa.

Afortunadamente mucha más gente sabe ver más allá de tópicos estúpidos. Tenemos grandes artistas, pintores, cantantes, bailaores, escritores, políticos, filósofos…Y estoy segura de que ellos también se echan o echaban la siesta y que se bebían y beben sus tintos de verano.

Si llevas una bandera de EE. UU. en tu camiseta eres patriota. Si llevas la de España eres un facha. Es más ¿a quién se le ocurriría vestir una camiseta con la bandera de España… en España? ¡Es de locos! Sabes cómo puedes acabar.

 

Aquí adjunto el texto completo que he extraído de http://www.libertaddigital.com/:

Dos años de gobierno socialista han logrado ponerlo todo patas arriba. En la España de Zapatero nada es ya lo que parece. Las palabras se emplean en sentido contrario a su verdadero significado. A una misión de guerra Zapatero la denomina misión humanitaria. La negociación política con los terroristas es para el Gobierno un proceso de paz. El centro político paguerrasa a llamarse ahora extrema derecha. Los inmigrantes ahogados en el Atlántico son efectos colaterales. Una reprimenda en el Consejo Europeo es para Rubalcaba un espaldarazo a la política de inmigración española y los reproches casi unánimes de los ministros de Interior europeos son producto, según Caldera, de la envidia que siente nuestros socios por su gestión.

En la España invertida de Zapatero el Gobierno se dedica a hacer oposición del pasado y la oposición a proponer las medidas que debería proponer el Gobierno. El Gobierno se afana en crear problemas y la oposición en tratar de solucionarlos. Cuanto más se busca un consenso por parte del Gobierno, mayores son los insultos y las descalificaciones hacia con quiénes se busca el acuerdo. El dialogo se convierte así en un arma para arrojársela al contrario.

 

En este mundo al revés de ZP la policía avisa a los terroristas de que están siendo investigados por los jueces. El ministro del Interior está mucho más ocupado en sacar a la calle a los asesinos que están en la cárcel que en meter en la cárcel a los terroristas que aún están en la calle. El Fiscal General se transforma en realidad en un defensor de los terroristas. Los actos de terrorismo callejero se convierten en chiquilladas que nada tienen que ver con ETA. Las cartas de extorsión a los empresarios son para Rubalcaba cartas amistosas. Un partido ilegal como Batasuna se transforma en un interlocutor político necesario y un terrorista como Otegi es en realidad un hombre de paz. Por el contrario, las víctimas se convierten en agentes vociferantes potencialmente peligrosas.

 

En esta España invertida el padre pasa a ser progenitor A y la madre progenitor B. Las parejas homosexuales se transforman en matrimonios. Los inmigrantes irregulares en residentes legales. La eutanasia se convierte en el derecho a vivir la muerte con dignidad. Una vivienda es en realidad una  solución habitacional. Los medios de comunicación que no son afines al Gobierno son delincuentes enmascarados de periodistas. Las críticas al Gobierno se transforman en conspiraciones en contra del Estado.

 

Para Rodríguez Zapatero la alianza con las tiranías se disfraza de Alianza de Civilizaciones. Cuba, Venezuela o Irán se convierten en modelos de democracia, mientras Estados Unidos es el causante de todos los males del mundo. Pero el principal aliado de Bush en la guerra de Irak, Tony Blair, se transforma de repente en un príncipe de la paz si avala la negociación con ETA. La vencedora en las elecciones de Alemania y hoy canciller es realidad una fracasada. El ministro de Interior francés, y posible próximo presidente de la República, un indocumentado al que no hay que escuchar.

En la España invertida las nacionalidades se convierten en naciones, las regiones en realidades nacionales y España pasa de Nación a plurinacionalidad. El presidente del Gobierno impulsa la disgregación del Estado, mientras que son algunas comunidades autónomas las que piden un Estado fuerte. El dinero se reparte en función del criterio que a cada uno le plazca, el PIB, la población o el territorio, aunque al final dos más dos ya no sean cuatro.

Nadie discute la inmensa capacidad de este Gobierno para volver las cosas al revés, para convertir lo negro en blanco y lo blanco en negro y para ocultar la realidad que no le interesa. Pero detrás de tanto engaño, de tanta mentira y de tanta ocultación sigue existiendo una España real, la de los españoles que prefieren seguir llamando a las cosas por su nombre, la de una gran mayoría social que se siente cada vez más incomoda en esta España del revés. Son cada vez más los ciudadanos los que creen que para acabar con tanto desajuste será necesario volver a colocar a la oposición en la oposición y al gobierno en el gobierno.

 

Y una frase con la que me gustaría acabar. Zapatero, no olvides que has entrado en el gobierno en un tren de cercanías.