Archivo de la etiqueta: españa

Las corridas de toros

Se ha debatido mucho sobre las corridas de toros. ¿Es una “fiesta nacional”? ¿Esa fiesta representa a todos los españoles? ¿Hasta qué punto donde muere un animal (u hombre) debe considerarse representativo de un país? ¿Quién sale ganando con todo esto? ¿Por qué se abolió el arrojar una cabra por un campanario y no esto?

La Comunidad de Madrid ha insistido especialmente en mantener esta costumbre. ¿Estoy de acuerdo con que se mantenga la fiesta nacional? Por supuesto que no estoy de acuerdo en torturar un animal. El espíritu del toreo se puede seguir manteniendo sin matar a ningún animal, ni hacer sufrir a ningún otro (el caballo del picador, por ejemplo), y por supuesto, si herir ni matar a ningún hombre.

Tanto asco me da ver a un toro vomitar sangre como ver a un torero empitonado en su ojo. La misma sensación, pero más misericordia siento por el animal que, al fin y al cabo, no eligió entrar ahí. Pena ninguna por el torero herido o muerto, al fin y al cabo son gajes del oficio, accidente laboral, como obrero que cae del andamio.

No podría llegar a comprender a una persona que tuviera aprecio por su mascota, perro, gato, lo que sea, y luego disfrutara viendo como matan a un toro. ¿Por qué es arte ver a un toro morir y no ver a un perro desangrado hasta la muerte? Me pregunto si los que asisten a corridas de toros tienen mascotas. ¿Acaso hay categorías de animales? ¿De primera, de segunda…?

Mucha gente defiende la raza del toro de lidia como la raza criada especialmente para el toreo, y que sin esta crianza controlada se extinguiría. Con esta crianza lo que se hace es seleccionar ejemplares con puros fines comerciales, destinados la mayoría de ellos, a espectáculos taurinos. Hay de hecho todo un vocabulario muy extenso para designar las características de un buen toro de lidia. ¿Y todo para qué? Para acabar viendo al animal tambaleándose en la arena, cubierto de heridas y sangre, vomitando sangre. ¡Eso sí que es arte! En general no soy melindrosa, no me repugna la mierda, ni las cucarachas, ni los mocos, ni las ratas, ni siquiera el fútbol. Pero me da asco la sangre, y cuando cae en tierra más. Que sea de toro, o de abogado matrimonialista da igual, a mí me da asco. Es un asco bastante metafísico, como si me negara a admitir que lo que está vivo deba “vaciarse” así, tan alegremente y cobrando entrada. Quizás sea una delicadeza excesiva por mi parte… o una brutalidad exagerada la de los demás, vete a saber. En fin, yo comprendo que mis repugnancias hematológicas le importen poco a cierta gente. Imagino que la visión de un cuerpo desmembrado no tiene belleza para un caníbal.

Su muerte es indigna, violenta y humillante. Como un hombre que van a ejecutar frente a un pelotón de fusilamiento: el que está de espaldas al paredón no tiene ninguna posibilidad de salir vivo. Ninguna. Va a morir y punto. De alguna forma, incluso, el fusilamiento es mucho más razonable en términos de sufrimiento que la lidia de toros. Hay cierta piedad en el hecho de vendar los ojos a un reo. De permitirle, incluso, un último pitillo, unas últimas palabras… Pero al toro no: al toro se lo mata brutalmente sin que ni siquiera él tenga conciencia de lo que le sucede. Un reo condenado a muerte tiene más dignidad.

Cuando yo vea a un torero (o incluso dos, para equilibrar peso, mira) irse a matar al toro con un puñal, sin picas, sin banderillas, sin aligerar de peso, sin burladeros, sin monosabios y sin cuadrillas que lo alejen cuando sea corneado (porque, lo cornee o no, al toro lo van a matar igual), me creeré cualquier argumento que me den los taurinos en favor de la (ja) “fiesta”.

El hecho de que el toro sea un animal no convierte su sufrimiento en tolerable para nosotros. Hace unos días salió este vídeo de un juez americano azotando a su hija adolescente, por cierto, una niña con cierta discapacidad, porque estaba viendo vídeos en internet (vete a saber qué le habría hecho de ser “peor”). No he sido capaz de ver más a allá del minuto y medio. Los alaridos de la niña ponen los pelos de punta. Os animo a verlo, o por lo menos a intentarlo. Os preguntaréis que tiene que ver una cosa con la otra. Bueno, para mi es exactamente igual. La única diferencia es la entrada.

https://i0.wp.com/www.deportespain.com/wp-content/uploads/2010/04/toros_favelis1.gif

Los ciclistas en Madrid

La bicicleta se está imponiendo en las calles de Madrid. Eso está bien. Menos contaminación, menos tráfico, menos ruido… 

¿Pero está Madrid preparada para las bicicletas? Cualquiera que haya pasado un par de días en la ciudad se habrá dado cuenta que la respuesta es un no rotundo.

Madrid será famosa por muchas cosas, pero las tres que más impactan son el ruido, la suciedad y sus precios. El tráfico se lleva la palma.

El concepto de bicicleta está bien, no me quejo de eso, pero ¿alguien se ha parado a regular la circulación de las bicicletas por la ciudad? Por la acera no pueden ir pero en la calzada no respetan las obligaciones como vehículo. Si quieren los derechos de circular por la calzada como vehículo deberán respetar pasos de cebra, semáforos, ceda el paso y stops. Hace menos de una semana un ciclista pasó a un metro de mis narices mientras cruzaba un paso de peatones. Ilusa de mí que pensé que iría a parar.
Cuando soy peatón no quiero ciclistas en mi acera y cuando soy vehículo tampoco los quiero en mi calzada. Quiero una regulación y un espacio para ellos. Para que no se atropelle a peatones ni ningún coche o moto se lleve a un ciclista.

Y aún sabiendo el riesgo que conlleva que un ciclista circule por Madrid, se los ve sin casco, con auriculares en los oídos, sin la iluminación e indumentaria adecuada. Circular por Madrid en bicicleta es un suicidio en toda regla y un peligro para los peatones también. No para los vehículos, claro; porque en caso de choque, ya sabemos quién sale perdiendo.

Yo, como conductora de ciclomotor, debo llevar casco y seguro. Mi ciclomotor no está considerado vehículo a motor(ver primeras cuatro líneas). Pero debo contratar y pagar un seguro por si hago daño a alguien. ¿Cuántos ciclistas pagarán un seguro? Porque cuando se trata de rascarse el bolsillo…

Soy española

He nacido en democracia, no tengo ninguna relación con el pasado franquista, ni siquiera mis padres, cuando empezaron a vivir la juventud y a formarse en la vida, vivieron el franquismo, y la inmensa mayoría de los que nos sentimos españoles y orgullosos de ello queremos mirar al futuro en paz.

Queremos que haya solidaridad entre todos los españoles, entre todas las regiones de nuestro país, queremos poder llevar una camiseta que ponga “España” sin necesidad de que juegue la selección, decir ¡viva España! sin que nos miren mal, si que alguien termine apaleado…

A un español de Cataluña, si un extranjero le pregunta de dónde es dirá: “catalán”. Si es un vasco, dirá “de Euskadi”, si es de Orense dirá “gallego”.

Bien es cierto que Estados Unidos tiene muchas cosas que envidiarnos, y viceversa; pero a un norteamericano sea de Michigan, California, Texas o Chicago le preguntas de dónde es y te dirá sin dudar “americano”. ¿Habéis visto el patriotismo que sienten por su país y cómo lo celebran? No se avergüenzan de ello. ¿Por qué deberían? ¿Qué nos avergüenza a nosotros para no poder demostrarlo? ¿Nos avergüenza nuestro pasado franquista? ¿Acaso son nazis todos los alemanes? ¿Se te ocurriría llamar nazi a un alemán?

Todos los países tienen un pasado del que probablemente no se sientan muy orgullosos, todas las culturas han pasado por enfrentamientos, guerras civiles, exterminios raciales o de religión… Pero eso ya pasó. No somos los herederos de los españoles que llegaron a América y masacraron a los indios, no somos los herederos de los que encañonaron el fusil en la guerra civil, no somos los herederos de Hitler, ni de Iván el Terrible ni de Franco.

No hay porqué sentirse avergonzado de que un individuo hiciera enfrentarse a hermanos contra hermanos y de que hiciera ver que el amor a tu patria, a tu bandera o a tu himno significara ese radicalismo y odio que sembraba allá donde fuera. Porque no nos representa. Y hay que cambiar ese sentimiento de vergüenza que nos hace sentir el ver una bandera española o al escuchar nuestro himno.

Tanto que nos encanta proclamar a los cuatro vientos que somos de España cuando estamos en el extranjero, que se sepa bien. Pero no se te ocurra decir eso en cualquier conversación porque eres un facha. Es más, por la mañana cantas el “Cara al sol” con el brazo levantado y tienes en tu casa la bandera con el águila bicéfala presidiendo el salón.

Esto harta ya de todo esto. En serio, estoy harta de toda la tontería de este país. Del esperpento de “sí, españoles fuera, pero no dentro, no sea que se crean que
soy un radical”.

https://i2.wp.com/www.vinalopodigital.net/octubre2007/orgullo%20de%20ser%20espanol-12%20de%20octubreth.jpg

Había una vez un país llamado España que sólo existía en la cabeza (hueca) de su presidente

El otro día leí una frase con la que estoy totalmente de acuerdo: En España el patriotismo y la defensa de la Nación son vistos con desdeño. Y es cierto. No se nos permite amar a nuestro país y demostrar, a través de banderas o alabanzas, con un ¡Viva España!, que amamos nuestro país y nos gusta ser españoles. Y no tiene nada que ver con el fascismo ni franquismo. Me considero la persona menos racista ni fascista, soy la más cosmopolita, me encanta aprender de otras culturas, idiomas, costumbres… A la vista está mi amor por Turquía. Pero también amo a España y me gusta ser española. En Estados Unidos tienen un día de la bandera, en la que se honra a las barras y estrellas. ¿Qué pasaría si fueras invitado a una reunión y encontraras una bandera de España presidiendo el salón del anfitrión?  La sombra del franquismo sigue acechando nuestra sociedad, el veneno de esa época sigue presente y sigue envenenando a la juventud, incluso la que no la vivió.

He visto niños de diez años con banderas españolas en sus mochilas que salían del colegio agarrados de la mano de su cuidadora, una chica filipina.

¿No es bonito cuando un deportista está en el podio y se emociona mientras sube la bandera y suena el himno nacional?

El producto nacional está mal visto. El cine español es cutre, la fiesta nacional es cruel, somos considerados como los más vagos de nuestro continente, sólo sabemos comer y echarnos la siesta, y si no estamos durmiendo estamos de fiesta.

Bueno, y si es verdad ¿qué?

Está comprobado que en los países más soleados la gente tiene una esperanza de vida más alta, hay menos depresiones, se sufre menos de osteoporosis, raquitismo y caries dentales. Dicen que los españoles somos de los que más bebemos. Creo que no han contado con los ingleses, donde la tasa de alcoholemia, suicidios y depresión es la más alta de Europa. Y si a ello sumamos los fineses… ¡Y es que es normal! Un país donde 6 meses es de día y 6 de noche, es normal que te entre la depresión. O que salgas a la calle y esté lloviendo a todas horas. Una de dos: o te vas a un bar a beber, o te quedas en casa.

Afortunadamente mucha más gente sabe ver más allá de tópicos estúpidos. Tenemos grandes artistas, pintores, cantantes, bailaores, escritores, políticos, filósofos…Y estoy segura de que ellos también se echan o echaban la siesta y que se bebían y beben sus tintos de verano.

Si llevas una bandera de EE. UU. en tu camiseta eres patriota. Si llevas la de España eres un facha. Es más ¿a quién se le ocurriría vestir una camiseta con la bandera de España… en España? ¡Es de locos! Sabes cómo puedes acabar.

 

Aquí adjunto el texto completo que he extraído de http://www.libertaddigital.com/:

Dos años de gobierno socialista han logrado ponerlo todo patas arriba. En la España de Zapatero nada es ya lo que parece. Las palabras se emplean en sentido contrario a su verdadero significado. A una misión de guerra Zapatero la denomina misión humanitaria. La negociación política con los terroristas es para el Gobierno un proceso de paz. El centro político paguerrasa a llamarse ahora extrema derecha. Los inmigrantes ahogados en el Atlántico son efectos colaterales. Una reprimenda en el Consejo Europeo es para Rubalcaba un espaldarazo a la política de inmigración española y los reproches casi unánimes de los ministros de Interior europeos son producto, según Caldera, de la envidia que siente nuestros socios por su gestión.

En la España invertida de Zapatero el Gobierno se dedica a hacer oposición del pasado y la oposición a proponer las medidas que debería proponer el Gobierno. El Gobierno se afana en crear problemas y la oposición en tratar de solucionarlos. Cuanto más se busca un consenso por parte del Gobierno, mayores son los insultos y las descalificaciones hacia con quiénes se busca el acuerdo. El dialogo se convierte así en un arma para arrojársela al contrario.

 

En este mundo al revés de ZP la policía avisa a los terroristas de que están siendo investigados por los jueces. El ministro del Interior está mucho más ocupado en sacar a la calle a los asesinos que están en la cárcel que en meter en la cárcel a los terroristas que aún están en la calle. El Fiscal General se transforma en realidad en un defensor de los terroristas. Los actos de terrorismo callejero se convierten en chiquilladas que nada tienen que ver con ETA. Las cartas de extorsión a los empresarios son para Rubalcaba cartas amistosas. Un partido ilegal como Batasuna se transforma en un interlocutor político necesario y un terrorista como Otegi es en realidad un hombre de paz. Por el contrario, las víctimas se convierten en agentes vociferantes potencialmente peligrosas.

 

En esta España invertida el padre pasa a ser progenitor A y la madre progenitor B. Las parejas homosexuales se transforman en matrimonios. Los inmigrantes irregulares en residentes legales. La eutanasia se convierte en el derecho a vivir la muerte con dignidad. Una vivienda es en realidad una  solución habitacional. Los medios de comunicación que no son afines al Gobierno son delincuentes enmascarados de periodistas. Las críticas al Gobierno se transforman en conspiraciones en contra del Estado.

 

Para Rodríguez Zapatero la alianza con las tiranías se disfraza de Alianza de Civilizaciones. Cuba, Venezuela o Irán se convierten en modelos de democracia, mientras Estados Unidos es el causante de todos los males del mundo. Pero el principal aliado de Bush en la guerra de Irak, Tony Blair, se transforma de repente en un príncipe de la paz si avala la negociación con ETA. La vencedora en las elecciones de Alemania y hoy canciller es realidad una fracasada. El ministro de Interior francés, y posible próximo presidente de la República, un indocumentado al que no hay que escuchar.

En la España invertida las nacionalidades se convierten en naciones, las regiones en realidades nacionales y España pasa de Nación a plurinacionalidad. El presidente del Gobierno impulsa la disgregación del Estado, mientras que son algunas comunidades autónomas las que piden un Estado fuerte. El dinero se reparte en función del criterio que a cada uno le plazca, el PIB, la población o el territorio, aunque al final dos más dos ya no sean cuatro.

Nadie discute la inmensa capacidad de este Gobierno para volver las cosas al revés, para convertir lo negro en blanco y lo blanco en negro y para ocultar la realidad que no le interesa. Pero detrás de tanto engaño, de tanta mentira y de tanta ocultación sigue existiendo una España real, la de los españoles que prefieren seguir llamando a las cosas por su nombre, la de una gran mayoría social que se siente cada vez más incomoda en esta España del revés. Son cada vez más los ciudadanos los que creen que para acabar con tanto desajuste será necesario volver a colocar a la oposición en la oposición y al gobierno en el gobierno.

 

Y una frase con la que me gustaría acabar. Zapatero, no olvides que has entrado en el gobierno en un tren de cercanías.