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El funcionariado español

Lo primero de todo, para aquellas personas que lo sean o tengan familiares, esta es mi opinión. Podréis pensar que es generalizada y todo lo que os dé la gana. Para eso tenéis la opción de dejar comentarios más abajo. Si alguien se siente ofendido, es por una razón. Porque es verdad.

El funcionariado español me huele a rancio. Es como abrir un baúl de esos de la abuela donde guarda ropa vieja o comida en lata. Es como una caja de sorpresas, pero sabes que tienes el 99% de que te toque algo que no te guste. El día que te toca algo que te gusta, buscas cámaras ocultas, a ver si se trata de una broma, o consultas el calendario a ver si es el día de los inocentes.

Cuando tengo que hacer gestiones con la administración, se me revuelven las tripas. La noche anterior no duermo, empiezan las paranoias del tipo: ¿Tendré toda la documentación? ¿Me faltará algo? ¿Hice fotocopia del DNI? ¿Le llevo un certificado médico? O mejor, le llevo la radiografía del tobillo que me rompí con 6 años. Por si acaso… Y lo que es peor no es que te falte ese documento, sino las contestaciones que recibes por parte de algunos funcionarios:

(Léase lo que está en mayúsculas con mayor énfasis)

– ¿Es que no sabe USTED, señorita, que sin LA FOTOCOPIA DE LA PARTIDA DE NACIMIENTO DE SU BISABUELA… ESTO no se puede hacer?

Y te mira por encima de esas gafitas que se llevan a ras de la nariz.

Y tú contestas, temblorosa, como cuando no te sabes la pregunta en un examen.

– Pues mire, yo es que no lo sabía… yo pensé que…
– Pues es que eso USTED debería saberlo.
– Bueno, ¿y qué puedo hacer?
– A MI no me pregunte.

¿Y a quién coño se lo pregunto entonces? O sea, si no está él para resolverme las dudas, ¿qué hago? ¿Llamo a Aramís Fuster a ver si me echa una mano?

Particularmente hay dos funcionarios de la oficina del INEM de la calle Víctor Andrés Belaúnde de Madrid (que ya he visitado en 3 ocasiones) que son de esos que hay que darles de comer aparte. Uno es una señora que de las 3 veces que he ido, no le han gustado los documentos que he llevado en 2 de esas 3 ocasiones. El certificado de empresa llevaba la firma de mi antigua jefa, que la pobre se quedó en el cuadernillo de caligrafía Rubio  número 2. La funcionaria cuestionó si esa firma la había hecho yo (falsificando así el documento). Le contesté que no. Y me dijo que ESA FIRMA, la había hecho yo. Le repito que no, le sugiero que la compruebe con la de mi carnet de identidad. Finalmente me da el visto bueno.

En la segunda ocasión no le debió gustar que el documento estuviera impreso con una tinta un poco más clara de lo habitual. Y sugirió que era una fotocopia. Le dije que ahí llevaba el sello y la firma de la empresa, el documento lleva mi nombre y mis datos, por lo tanto, sea fotocopia o no (que no lo era) el documento está correcto.

El segundo individuo se corresponde al ejemplo que os he detallado al principio. Le encanta ridiculizarte alzando la voz, exponiendo tu ignorancia delante de los demás. Y lo soluciona todo con un “A mi no me pregunte”.

A veces me dan ganas de decirles de todo. Si yo no estuviera en paro, ellos no estarían trabajando en la oficina del INEM, o sea, que son ellos los que tendrían que agradecerme que yo estuviera desempleada.  Y con eso de que no se les puede despedir… En serio, ¿por qué no se puede despedir a un funcionario? A algunos deberían haberlos despedido hace tiempo. Por incompetencia, falta de profesionalidad y falta de educación. Si no saben tratar con público, deberían buscarse otra cosa. ¿Qué pasa, que un funcionario es como un policía, que no se le puede tocar? ¿Qué pasa cuando cometen algún error? ¿Se les da una palmadita en la espalda y se les dice: Venga, no te preocupes, todos somos funcionarios? ¿Qué pasa cuando un funcionario tiene que probar de su propia medicina y hacer gestiones como cualquier hijo de vecino? Seguro que tienen pase VIP y se ahorran las colas y los malos modales. A ver si me consigo yo uno de esos pases.

Ahí os dejo un enlace que lo explica todo muy bien.

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Entrevista de trabajo para “Autoescuela Palomero” – seguid leyendo y flipad

El viernes 28 de agosto de 2009 fui a una entrevista de trabajo para cubrir un puesto de secretaria para autoescuela, más concretamente Autoescuela Palomero, en Madrid capital.

El puesto, como os podéis suponer, sería la gestión de la autoescuela y los expedientes de los alumnos.

Vi el anuncio en la autoescuela de la calle General Perón, en un cartel en la cristalera y entré y les pedí un fax o email para enviarles mi CV. Me dijeron que tenía que entregarlo en persona. En ese momento no llevo ninguno encima y decido ir al día siguiente.

A la semana me llaman para concertar una entrevista en la sede, calle Bravo Murillo.

A las 16h llegó el entrevistador con cara de pocos amigos, oliendo a tabaco y a café. Yo estaba de espaldas, me llamó por mi nombre y me giré ofreciéndole la mano para saludarlo. Con la mala suerte de que se estaba pasando la mano por su sudada cabeza.

Subimos al primer piso y me senté en una silla. Retiró del escritorio como 20 currículos más, en el que a una de las fotos de las candidatas, la primera del montón, le habían dibujado un bigote y unas cejas con bolígrafo.

Las 3 y únicas preguntas que me hizo fueron: si estoy soltera, si tengo hijos y si tengo carnet de conducir, a las que amablemente respondí. ¿Es necesario saber si tienes hijos para desempeñar bien tu trabajo? Si llamas a una persona de 27 años puede ser que o tenga hijos o todavía no tenga y tenga previsto. Si tu filtro es que no tenga hijos para que el niño no se ponga enfermo y no te falte al trabajo cada tres por dos o bien temes que no tenga y se quede embarazada con la consecuente baja maternal, entonces lo mejor es contratar a una señora de 55 años y pedirle un certificado médico en el que se diga que se le ha pasado el arroz.

Seguidamente me explicó las condiciones del puesto: de 10.30 a 13.30 y de 16.00 a 21.00. Los sábados opcional, pero si se trabajan, te llevas un extra. Por cada matrícula que haga, me darán otro extra.

Me preguntó, sorpresivamente, que porqué me interesaba el puesto de trabajo. Yo pensando que con esas 3 preguntas que me había hecho ya las tendría todas hechas. Le contesté que es un puesto de trabajo con características similares a las que había estado desarrollando hasta ahora y me veía capaz de desarrollarlas…y que además estaba cerca de mi domicilio. ¡En qué momento dije que “estaba cerca de mi domicilio”!

Me preguntó el sujeto que a qué llamaba yo cerca. Le dije que vi el anuncio en la calle General Perón, donde yo entregué (en persona) mi CV. Me dice que el puesto de trabajo no es allí, que es otro sitio. Le rebato que es ahí donde entregué mi CV y que es obvio que piense que el trabajo es para desarrollarse ahí. Bastante enfadado me contestó que él no tenía porqué decir donde era el puesto. Le contesté que los que vemos el cartel de “se busca empleado” en la puerta de un negocio entendemos que es ahí donde se necesitan, y no en otro sitio. Es como si ves un cartel de “Se vende” y luego resulta que la casa que se vende está en otro sitio. El cartel es más probable que lo vean personas que frecuenten la zona o vivan cerca.

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La “L” pero de LERDO.

Una pequeña reflexión también aquí.

POR CIERTO: Veo muchas búsquedas de “oferta trabajo autoescuela Palomero”, “secretaria Palomero”, “quejas empleados Palomero” y cosas así en Google. Espero que sea algún aludido de los que menciono o, a ser posible y si no es mucho pedir, le haga llegar este mensajito. Si tiene huevos, que conteste.

Es una lataaaa, el trabajaaaar…

Hola coleguitas. Os escribe vuestra amiga ex – parada. Qué bien. Hace 3 días averigüé que hay gente que se levanta más temprano que yo. Es decir, básicamente ellos podrían poner en marcha el metro de Madrid. Es increíble la fauna que hay a esas horas.  Pero en fin… centrándonos en mi nuevo trabajo… puntualicemos.

  • Me lleva casi hora y media llegar.
  • No me pagan la comida.
  • Mi ordenador es del periodo jurásico.

Por lo tanto, me levanto a las cinco y media de la mañana, tengo que comer de taperwas, y vamos, no me puedo ni bajar el messenger, jajaja. ¡Qué menos!, ¿no? Ah bueno, y llego a casa a eso de las siete de la tarde. O sea, que no tengo vida propia porque cuando llego a casa sólo hay ganas de pillar el sofá (o la cama, según se precie) y olvidarme del mundo.

Qué guay es trabajar.

Bueno, hay carcamales que se desviven para una empresa que ni siquiera es suya; a mi me suda la polla. Si fuera mi negocio, vaya… pero para una multinacional que sólo le importan los beneficios. No se interesa por el empleado que tiene a su padre en el hospital, o la mujer que ha tenido que
dejar a su hijo pequeño con la vecina…

Resumiendo. El trabajo de recepcionista es duro. ¡Qué digo! Trabajar en sí es duro.

Gracias a todos por vuestros comentarios de apoyo.

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Una menos en la lista del paro

El otro día quejándome de una tía puta que me humilló en una entrevista de trabajo y hoy mismo, después de la enésima entrevista, me han dado trabajo. Sí señor. Sólo ha hecho falta una pequeña charla y ya está.

 

Aún no sé muy bien cuáles serán mis tareas, pero me han dicho que posiblemente lleve uniforme.

 

Pss… uniforme… hombre… tiene sus ventajas. No tienes que rebanarte la cabeza con ¿y qué me pongo mañana? Ya sabes lo que hay. Pero por otro lado anula tu personalidad. Y el día que tus compañeros de trabajo te ven vestido “de calle” ni te reconocen; y tus amigos, cuando te ven vestida “de trabajo” se ríen de ti. No sé qué es peor, la verdad…

 

En fin… por lo menos ya tengo trabajo. Trabajo significa dinero, y dinero, digan lo que digan, significa FELICIDAD. Y si no la da, por lo menos ayuda.

 

Se despide vuestra amiguita trabajadora.

Las entrevistas de trabajo vol. I

Sí, estoy buscando trabajo. ¿Raro, verdad? Joven, con estudios, con experiencia, pero que vive en España. He ahí el problema. Pero dejemos a un lado este tema. Centrémonos en las entrevistas de trabajo. A continuación transcribo preguntas reales (REPITO: preguntas reales) de entrevistas de trabajo. Las respuestas no son las que yo di en su momento, pero las que me hubiera gustado contestar.

¿Cómo te ves en nuestro departamento de marketing?

Pues señora, si no me da el trabajo, difícilmente me voy a ver en su departamento de marketing.

¿Eres capaz de mantener una conversación en inglés?

Bueno, digo yo que depende de la conversación. Si usted me habla de la reproducción del chipirón… lo veo difícil.

¿Qué aspectos de su trabajo son más importantes?

A ver, pedazo de imbécil, que no tengo trabajo, a eso he venido. A que me lo des tú.

Describa la forma en que su puesto se relaciona con los objetivos del departamento y de la empresa en general.

Paso palabra.

¿Por qué se empeñan en preguntar cosas que son imposibles de contestar a menos que ya estés trabajando? Si quieren adivinar el futuro, que contraten a una pitonisa.

A ver… ¿cómo se ve usted en el departamento de marketing dentro de 5 años? Pues… veamos… las cartas me dicen que me vais a pagar una miseria, que tendré que hacer horas extras y además hacerle la pelota al jefe financiero. Y le digo una cosa… como tenga que hacerle la pelota también al jefe comercial, ¡le voy a poner dos velas negras!

Otro tipo de entrevistas que odio son esas grupales. Bastante nervioso y agobiado estás ya como para encima tener que escuchar la vida laboral de los demás; que, por supuesto, es mejor que la tuya (mejor que la mía seguro que sí). Siempre está el típico o la típica que es licenciado/a en la reproducción del chipirón y encima puede hablar en inglés sobre ello; porque ha pasado los últimos veranos en California. Y claro, ahí llegas tú, con tu curso CCC de guitarra a distancia… que se te caen los palos del sombrajo. Jodido sería si estuvieras sólo frente al entrevistador, pero joder, delante de otras 7 personas… Te sientes como la víctima de una cámara oculta.

Preguntas (siguen siendo reales):

¿Le importaría que fuéramos a su casa a hacerle una segunda entrevista?

(Llegado a este momento, lo mejor es marcharse de la entrevista, y agradecerle al entrevistador el haberme hecho perder el tiempo)

¿Tiene novio/a?

Aquí se espera una respuesta de tipo heterosexual. Porque, queramos o no, sigue habiendo prejuicios respecto a la sexualidad del trabajador. Así que sólo nos queda una de dos. O mentir, o decir la verdad. Según he oído, la cuestión es la siguiente. Pongamos de ejemplo una persona heterosexual. Si es mujer se esperará que diga que no tiene novio, porque según toda la gente de este mundillo si la fémina en cuestión tiene pareja no se concentrará en su trabajo y estará todo el tiempo pensando en él. En cambio, si es hombre, se esperará que tenga pareja (si es estable mejor), porque eso significa que es un hombre sensato y con la cabeza bien puesta. ¡Por favor, donde vamos a llegar con estas teorías! ¿Pretendemos volver a la era Cromagnon? Por mi genial, voy a dejarme crecer los pelos de las piernas y dinero que me ahorraré en depilación.

El hecho de que necesite un trabajo y necesite dinero no significa que tenga que ceder a todas las exigencias del entrevistador, ni tampoco rebajarme a la primera opción que se me presenta, ni por supuesto contestar a todas las preguntas que se me realicen.

Por eso, si algún reclutador de RRHH lee esto (lo dudo, estará maquinando como joder al personal con preguntas estúpidas) le pediría por favor que nos guiemos por el sentido común. Los jóvenes desempleados de hoy sólo queremos nuestro dinerillo para cosas sencillas, como un coche, una casita, empezar una vida en común. Aunque nos tengamos que hipotecar hasta el día del juicio final. Bastante jodidas son ya las cosas para que vengan ustedes a complicarlas más.

Los lunes, martes, miércoles, etc… al sol

¿Novedades en el frente? Posí. Me he quedado sin trabajo. Es extraño, 23 años, con experiencia en el mundo laboral y sin trabajo… Para los interesados contaré que cuando se firma un documento, se debe cumplir lo que en él está estipulado; pero se puede romper si una de las partes no cumple alguna de las cláusulas.
Cuando firmé mis vacaciones supuse que no habría cambios, pues avisé que quería contratar unas vacaciones y necesitaba fechas exactas. La semana pasada hubo cambios. Por lo tanto, dejé mi trabajo. ¿He obrado bien? Es decir, el viaje ya está pagado y no me devuelven el importe. ¿Merece la pena dejar un trabajo de ciento treinta mil pesetas a 10 minutos de casa por orgullo (y por dinero)? Aún soy joven y tengo tiempo, pero ESO fue una putada en toda regla.

 

Me he dado cuenta de que a las empresas ahora no les interesan sus empleados. Prefieren un empleado temporal, que esté 3 meses, y a la calle; en vez de un empleado integrado, que conozca el interior y que sepa realizar su trabajo como buen conocedor del negocio. Un empleado temporal tarda varios meses en cogerle el truquillo al asunto, y justo cuando va entendiendo algo, tiene que marcharse.
Por supuesto también está el dinero. Sale más barato tener aun aprendiz recién salido de FP o de la facultad que a un empleado con experiencia. No sé qué significa esta manera de llevar un negocio. Si yo tuviera un negocio me gustaría que mis empleados estuvieran contentos no ya con la tarea que realizan, sino con su sueldo. Pues de esa manera es como se trabaja mejor y más eficazmente. No digo que a lo mejor, si yo fuera una inversionista forrada hasta el culo de euros, me importaran mis trabajadores un pimiento. Por eso me da rabia que se pierda la perspectiva del empleado. Todos tenemos hipotecas que pagar, niños que dejar con los abuelos, el coche en el taller… Y me gustaría pensar que todavía hay jefes que se van a la cama pensando en sus empleados, si se encuentran bien, si necesitan ayuda o alguien al que contarle sus problemas. Tampoco estoy hablando de salir a tomar unos copazos con el jefe, o de pedirle prestado dinero. Simplemente me gustaría saber si todavía quedan “superiores” al que no se les haya subido el ego y piensen en la época en la cual todavía eran ellos quienes tenían que pagar la hipoteca y hacer malabarismos para llegar a tiempo a la oficina porque estaba el coche en el taller.

 

Y volviendo al asunto de mi trabajo… El destino ha querido que fuera así. Ese no era el trabajo de mis sueños. Por lo tanto no debo preocuparme… sé que me está esperando en algún sitio.

 

(18 días para ver Turquía. Ésta sí que me está esperando)