La depilación

¿Depilados o sin depilar?

He ahí la cuestión. Nos venden en la tele y las revistas el típico tío pelao como un huevo duro, más depilado que una Barbie. ¿Pero es eso la realidad? ¿Qué nos gusta a las mujeres?

¿Un tío que se afeite hasta el hígado? ¿Que se gaste más pasta en depilación y peluquería que nosotras mismas? Muchas gustan del típico peludo descuidado, que se le juntan los pelillos de la nariz con los del bigote, que le salen los pelos por las orejas, luce una elegante ceja (una sola), y su espalda está poblada con núcleos vellosos del tamaño de Australia. Otras no quieren ver ni aparecer un solo pelo, les da “asco”. Sí, asco, algo que es común en todos los seres humanos.

El vello tiene su función. Los pelitos de la nariz y del oído están ahí a modo de filtro contra impurezas y bacterias. El vello de las axilas y el vello púbico tienen su función sudorípara y también de defensa contra agentes externos. El vello no es feo y no quiere decir que la persona tenga hábitos higiénicos poco saludables, simplemente está ahí, y es nuestra elección el eliminarlo o no.

A nivel estético no estaría de más quitar el vello que está digamos “fuera de lugar”, véase, cejas muy pobladas (sobre todo si hablamos del fenómeno “uniceja”), axilas (sobre todo en las chicas, cuando llevamos camisetas sin mangas y se levantan los brazos), labio superior (= bigote, como ese de las abuelas que cuando te besan, pican como cactus), la línea del bikini (esto sinceramente es repugnante, para mi gusto), y patillacas (fenómeno “pantojil”).

Hay multitud de productos y técnicas, tanto para mujeres como para hombres, para deshacernos del vello no deseado. Unos más dolorosos, otros menos, unos económicos, otros no tantos. También existe la decoloración, que no elimina el vello, pero te lo pone blanco. Ah, bien, ahora tengo bigote de albina.

Cuando llegamos a extremos nos encontramos con que el chico que se cuidaba medianamente se ha convertido en metrosexual. Que gasta más en productos de belleza que tú. Que usa un perfume de 80 euros. Y lo que es peor. Va un día y te dice: “Tienes un pelito aquí”.

Y es que la depilación es como una droga. Una vez que empiezas, es difícil salir de esa rutina. Lo dejo, pero no. Dos semanas más tarde ese pelo vuelve a estar ahí. E incluso te da la sensación de que ha salido más fuerte. Como desafiante: Anda… coge las pinzas, quémate con la cera… que conmigo no podrás.

¿Qué podemos hacer frente a esta situación? Pues dos cosas: Una, entrar en ese círculo vicioso, o bien no. Y cuando nos equivoquen con la hermana de Chiwaca, si eso, nos depilamos.

Anuncios

2 Respuestas a “La depilación

  1. Tú lo has dicho en algún momento, lo importante, la higiene. No obstante, a mi no me gustaría una mujer con más pelos que yo en las piernas, y no es cuestión de machismo.

  2. hola!
    Llegué a tu blog… ya ni sé cómo.
    Es verdad, el tema de la depilación es complicado, en su gran mayoría es machismo, aunq no nos demos cuenta. Igualmente, yo opté por la dep definitiva, no es del todo así, pero al menos de 3 a 5 años estaré tranquila.
    nos leemos

    saludos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s