Los fantasmas

Fijaos si el idioma castellano es rico en expresiones y terminología que la palabra “fantasma” tal y como os la quiero explicar, aparece en el RAE.

“Persona envanecida y presuntuosa”.

Fantasma. Fantasmón. Todos conocemos a alguien de esta condición. Todos sabemos quién es, sus historias, sus fantasmadas. Y nos preguntamos, cuando está en plena acción, quién narices se cree sus historias.

Es la típica persona que le has oído la misma historia 20 veces, y a cada cual más catastrófica. Escuchaste por primera vez su operación de apendicitis y se quedó en el hospital 5 días. Luego fueron 8 y finalmente fue una operación a corazón abierto.

Les encanta ser el centro de atención en un grupo de personas. Es el que más sabe de todo y se crece cuando le piden consejo, aunque sólo sea sobre qué papel higiénico comprar.

Normalmente sus amigos, benditos sea, le ponen nombres cariñosos como “Casper”, cuando llega a algún sitio tararean la canción de los “Ghosbusters”, le preguntan dónde ha dejado la cadena con la bola. Cosas así.

¿Qué hay que hacer en estos casos, para deshacerse de un fantasma; o, en cualquier caso, hacerle ver que sus fantasmadas sólo se las cree él y que su comportamiento es excesivamente cansino y produce vergüenza ajena?

Una. Hacer como que lo escuchamos y obviamente ignorarlo en nuestro subconsciente. Dos. Cantarle las cuarenta y ridiculizarlo cuando esté contando por enésima vez la historia de la mili en la que le tocó pelar 40 sacos de patatas.

Es difícil lidiar con un fantasma. Hay incluso jefes fantasmas que se apropian de ideas y méritos de empleados. Vecinos que presumen de tener el piso más bonito que los otros. Amigos que saben más que nadie y siempre van dando consejos a todos (los necesites, o no). Madres y padres cuyos hijos creen que son los mejores, hasta que lo pillan haciendo botellón y fumándose unos porros. Chavales con su Seat León amarillo tuneaó, con luces en los bajos, llantas cantosas, equipo de música a toda pastilla, que dan ganas de decirle: Oye, ¿no te han pillao los de la feria? ¿Cómo les has robao este coche de choque tan chulo? Sí, sí, que se creen los reyes de la carretera. Lo jodido es que éstos si hacen de sus fantasmadas se llevan vidas ajenas.

Luego está el fantasma meticón. El que se mete en conversaciones ajenas y “aporta su granito de arena” a una conversación que ni le va ni le viene y rebate todas las teorías expuestas hasta el momento, porque ÉL sabe de qué va. Él es el fantasma. Él sabe más que nadie del carnet por puntos, de la ley del aborto, de los trámites para pedir una casa de protección oficial, de cómo pasarte tal pantalla de tal videojuego… Da igual de lo que estés hablando, ÉL sabe la respuesta. Y te la va a decir, quieras o no quieras.

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