Y tú… ¿de qué color eres?

Lo digo bien alto: Jamás seré capaz de conducir un vehículo. Ya mostré cierta inutilidad cuando con 8 años aún montaba en bicicleta con las rueditas pequeñas, y mi padre se deslomaba el pobre (qué santo) sujetándome del sillín mientras me tambaleaba en una BH Rosa más destartalada que la moto de Paquirrín.

Todo empezó el día en que dije: ¿por qué no me voy a sacar el carnet de conducir? No tengo dinero para comprarme un coche, pero tener el carnet ya es algo.

2 semanas, eso duré en la autoescuela, yendo dos horas por las tardes. Y es que el profesor no me entendía. Yo, para estudiar y para entender algo, necesito comprenderlo, no estudiarlo como un papagayo. Y, claro, el profesor se tiraba de los pelos. Por eso lo dejé: no quería que otro profesor tuviera que recurrir al Prozac.

Pensando, pensando… estuve decidiendo en comprar un coche, cuando aún tenía ilusión. Ya no sólo la marca, porque según los anuncios de televisión todos tienen las mejores ventajas a la hora de pagar, las mejores prestaciones… pero ¿y el color? El color, además de la marca, dice mucho de ti. Pero lo que no entiendo son ahora los nuevos colores que han sacado. ¿No es extraño cómo tenemos diversas palabras o frases para las cosas? ¿De todas formas,  tienes idea de cuál es el “verdadero” color de tu coche? Ya no es sólo rojo, azul, gris o blanco. Noooo… ahora es un blanco vibrante, ceniza dorada, desierto de Arizona, tundra, plata helada… Y hablando de coches blancos… ¿por qué alguien de Alaska querría comprarse un coche blanco? Piensa que ya tienes bastantes problemas para recordar donde aparcaste el coche…

¿No creéis que los coches que conducimos reflejan nuestra personalidad? Creo que las empresas de publicidad y de la industria del automóvil capitalizan todo esto, y son capaces de hacerte creer que por llevar tal o cual coche vas a ser diferente, aunque el gilipollas que lo conduzca sea eso… un gilipollas.

Y por eso también voy a comentar el fenómeno tunning. Que me repatea. Yo creo que estos chavales que tunean su coche eran de esos que cuando eran críos llevaban la motocross forrada con pegatinas de los bollicaos y de los phoskitos. Eso sí que molaba. Porque entonces te tenían respeto.
Ostras mira ese… lleva la última del Phoskitos.
Jo, macho… hay que tener venas de acero.

Porque ya sabíamos que el Phoskitos en cuanto a colesterol…

Y ahí llevabas a Oliver, Benji y to la panda, a la Pantera Rosa, a Heidi, a Goku… Y luego estos chicos evolucionaron al tunning. Como cuando un Pikachu evoluciona. Pero parece ser que esta evolución es al contrario, porque su cociente intelectual va disminuyendo según qué artefactos le coloquen al vehículo.

Por ejemplo… El alerón trasero. Psss… en mi opinión es permisible, en cuanto a estética. Teniendo en cuenta que el alerón trasero sirve para dar estabilidad cuando vas a toda hostia y teniendo en cuenta que en las carreteras españolas no se pueden superar (en teoría) los 120 km/h… poca utilidad le veo.

Lunas tintadas. Ya sabemos para qué sirven. Para jincar en la parte de atrás.

Bajos… más bajos. Ideales a la hora de aparcar y cargártelos con el bordillo.

Tapacubos. Genial para que te los manguen.

Para mi el verdadero tunning es el tapete de ganchillo en la bandeja trasera, la mantita cubre asientos, la palanca de cambios con la mosca en ámbar, el volante forrado de borreguillo, el rosario colgando del retrovisor, la estampita de santa algo en una esquina, el paquete de pañuelos de papel con forma de sofá en el salpicadero, la melodía de “la cucaracha” cada vez que das marcha atrás…

Eso sí que mola.

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