You are my sunshine, my little sunshine…

¿Qué cosa más cutre hay en esta vida que unas gafas de sol con cordoncito? ¿Eso qué es, un Tampax? Ahora que empieza el buen tiempo, y hoy precisamente como día caluroso en Madrid, ya se empieza a ver la moda veraniega. Hoy vi a un, no sé si buen, hombre con las gafas de sol, de esas que te regalan con los Phoskitos, y el cordoncito de rigor. ¿De verdad te interesa salvar esas gafas que por un tropezón tonto se te caigan al suelo y las aplaste un autobús? ¡Pero si son horrorosas! Es como si a un Porsche le pones la baca para llevar un colchón. Pues se jodió el invento. Y es que hay cosas que son para fardar. Tengan o no utilidad. Una de ellas son las gafas de sol. A ti lo que menos te importa es si tiene protección UVA de esa. A ti lo que te interesa es parecer interesante, seductor/a… Aun me acuerdo cuando salió la moda de las gafas de cristal de espejo. Ostras, ahora sí que podías mirar escotes y culos sin que te llamaran pervertido. A ese tipo de gafas yo les llamo estilo George Michael. Que también son de un estilo, pero sin espejo, a las que llevan los policías en EE. UU. Nunca he estado en EE. UU., pero en las pelis siempre salen con esas gafas. Luego están las gafas de hippy o estilo John Lennon, que qué puedo decir… que sólo le quedaban bien a él. Bueno, y quizá a Morfeo, de Matrix, que esas sí que son molonas. ¿Gafas sin montura? Y una mierda, éste sin montura, sin patillas y sin nada. Cómete esa Alain Afflelou. Y otra cosa curiosa, siempre que alguien se prueba unas gafas de este estilo tiene que hacer el símbolo de la paz. Si no, no tiene gracia. Por no hablar de las malditas gafas de bucear. ¡Yo no me lo explico! ¿Es que aun no han inventado gafas de bucear que no les entre el agua? ¡Por dios, que son de bucear! No menos que quieres es que le entre el agua. Tú estás ahí tan tranquilo jugando a “estaba la rana sentada debajo del aaaaa”…
¡Esperad, esperad!
¿Qué pasa? – Todos se giran.
Es que me ha entrado agua.

Por no hablar de que siempre se empañan, y parece que en vez de debajo del agua estás en una fiesta de fumetas.

Ahora, las que sí marcaron un hito fueron las gafas de bakalaero. Verano del 96. El verano del Bakalao. Seguro que los de mi generación lo recuerdan. Malas, malas, malas… pero malas. El problema de estas gafas es que producían un efecto secundario, el síndrome de lo que sería ahora Síndrome del Nen. Una enfermedad muy conocida pero a la que no se le había dado nombre. Luego, pasando a otro tipo de gafas, las gafas “de ver”. Pero… ¿esas gafas son para ver? Me preguntan algunos. No, gilipollas, nací miope porque me apetecía. Reconozco que he caído en las redes de la moda gaferil, y tengo unas que llaman ahora “pastigafa” o “gafipasti”. Dan un aire intelectual, desenfadado… Y lo que es más contradictorio, se llevan o bien sin montura (shh… que no se entere nadie de que llevas gafas. So memo, cómprate unas lentillas) o bien con la montura de pasta. Que creo que ya he adivinado porqué se llaman “de pasta”. Porque te tienes que gastar una ídem para comprarlas. Espero que no tengáis que usar nunca gafas, ¡ni si quiera esas para las 3 dimensiones!

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