Encuentros en la tercera fase (de las rebajas del Mango)

Cuando creí que ya nada en esta vida podría sorprenderme, va y lo hace. Toma ya.
Haciendo uso del transporte público, otra vez, claro está, me encuentro con el espécimen “niñatae pijae”, de la familia de los “o sea tía que fuerte” y “en las rebajas de Mango”. Aunque no lo parezca están íntimamente relacionados.

Yo recuerdo cuando tenía unos 15 años, que estaba en la edad del pavo (creo que aún no lo he superado), cuando creía que tenía siempre razón, que los demás estaban equivocados, que nadie me comprendía y sólo quería estar metida en mi habitación, hablar lo menos con mis padres y estar el máximo con las amigas. Pero una cosa es la edad del pavo y otra muy diferente la gilipollez desmesurada. Tal escándalo estaban haciendo las niñas estas que hasta pensé en acercarme y pedirles que se callaran. Pero por no meterme en líos, subí el volumen de la música del reproductor portátil de tal manera que estoy segura que hasta la gente del exterior lo debió de oír. Y sí, es que esta gente es así. No tienen sentido del ridículo, pues está claro que con esas minifaldas que se les ve hasta el esternón, maquilladas como zorras tamaño de bolsillo y con tacones de metro, sólo puede ser una cosa. O la falta de lo antes mencionado, o la falta de espejos en su casa. Por no hablar de los chicos. Tienen mis padres vinilos de Nino Bravo con el mismo peinado que llevan los pijos ahora. Lo siento, chicos, no estáis de moda.

Y, sinceramente, no estaría yo muy segura de la “masculinidad” de un tío que gasta más en gomina y secador que yo.

Y es que para ser pijo hay que nacerlo, no puedes llegar con 23 años y decir: Ahora me hago pija. No. Esto se lleva en los genes; porque, además, si descubren que eres un pijo de palo (así se dice) no podrás entrar jamás al club de campo. Y es que para nacer pijo hay que cumplir ciertos requisitos. El primero es vivir en zona pija. Si no lo eres, siempre puedes aparentar. El segundo es que tus padres lo sean, es decir, tu madre tiene que tener complejo de Isabel Preysler (la cirugía está permitida) y tu padre de Mario Conde. Y el último y más importante: hay que saber hablar como un pijo. Es imprescindible marcar mucho las eses, sobre todo si eres tía, y sacar temas de moda y peinados; y si eres tío no puede faltar en un vocabulario algo relacionado con coches caros o acciones. ¿Habéis visto que felices son los pijos? Vestidos de marca mientras hablan de banalidades. En serio… a veces creo que la ignorancia es la felicidad.

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Una respuesta a “Encuentros en la tercera fase (de las rebajas del Mango)

  1. Buenas días… Pasaba por tu espacio y me he detenido leyendo algunas cosillas y mirando algunas fotos… Así que, que menos que dejarte un comentario por haber entrado. Si te alguna vez te apetece visitar mi página, pues por ahí esta mi dirección…Muchos besos y un saludo…desde algún pequeño lugar, de Guadalajara…

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